Nada parece tardío
cuando ese hombre
mece en su mirar otras miradas
lo veo llegar cansado
llovido de muchas lluvias
Trepando por sus manos molinos
parece que la vida también a él
le ha querido enseñar
El viento lanza azahares y cantitos
y una guarda en la cintura abrazos
semillas aladas en las colinas
mientras ese hombre toca
va consumiendo
las palabras se quedan
se retienen en la garganta
se alzan por las paredes
son versos fundando la noche
en los ladrillos germinamos nosotros
desnudos ya sin espinas
con menos piel y más alma
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