La noche es una boca estrellada que ya no reniega de abrirse... "Visteme de dudas, deseo soñar para vivir todas las respuestas..."
lunes, 22 de junio de 2015
Reflejos
22 de Junio
Las calles de Buenos Aires se alzan al caminante. Alguien inspira, sostiene el sur en su garganta. El muchacho afina un sol, prepara la esquina, la pisa como emparejándola, mientras ella lustra el tango que esta por parir desde sus tacones. Los puntos cardinales se enlazan al nervioso paso de algunos. En las esquinas aparecen de a puñados, son nacimientos y muertes del instante. Doblando uno a uno, de a dos o tres que se atropellan. El Bar del filete porteño abre sus puertas... un bandoneón suena, pero no despierta al bonaerense, sigue su marcha de lengua gacha y silencio de cabeza sellada en quilombos de su andar. Nada viene a romper la soledad del porteño que solo mira a trasluz y vomita cerrojos y problemas.
Habrá que rehabilitar esos ojos de suelo que tanto han viajado por las mismas calles de barrio, testigos mínimos y rutinarios, gangrena de lo cotidiano sin buscarlo. Un pibe estira la mano con un papel sin brillo ni importancia. El semáforo es un mundo de 46 segundos en rojo. Miguel Cané se afloja la corbata doscientos metros después a mundos de 55 segundos ahora. El pibe sopla y sopla su papel de barco, planta atenciones junto a otro que intenta malabares.
Pero nadie gana.
domingo, 22 de febrero de 2015
Sobre algunos porque de la Poesía
Se escribe un poema para dejar los
barcos de la vida partir.
Para tomarse una instantánea del alma,
del sentimiento impalpable que se escurre
y la espera que nadie reconoce, agua
naufragando que es.
Se escribe un poema para que su color
cuando se rompe y sangra como fruta se
vuelva jugo y no otra cosa.
Se escribe un poema cuando el sonido de
una palabra te deja su eco resonando,
como un cuerpo ceñido que estuvo, se
ata, y no se desata a la memoria ni a las ganas.
Se escribe un poema y otro… y otro
más, para usarlo de escalón, de bastón,
de lazo, de puente, de bronca, de ironía
y que se yo…
Se escribe un poema y en cada uno, una
vida o un trozo de un tiempo atravesado duerme en él.
Se hace un poema, para desnudarse y no
fracturar nada, ni a nadie…
para los bolsillos vacíos, los llenos de
nada, para los reproches
y los trigales de noche en que caes y no
puedes despertar o respirar…
y contar y descontar aquello que a veces
ni se sabe, no te enteras… y es mejor así.
Porque para protestar, para no llorar y
para llorar también, se escriben poemas.
Cuando el aire es finito, para decir,
agradecer, hacer justicia, para hacer el amor
o una tierna revolución se
escribe.
Se escribe un poema para nacer, para
renacer, para no morir,
para tatuarse el recuerdo y no morder en
la rabia,
pero también se escribe un poema para
encender la luz a una ventana abandonada,
como grito último o primero, y para
encontrarse.
Se escribe un poema para no morir.
martes, 17 de febrero de 2015
Contemplaciones bajo el agua
Uno aprende con el tiempo que la superficie, aquello que suele verse o percibir; es el rasgo de otra cosa o de algo mucho más profundo. Que existe la palabra, pero mas allá de las palabras mismas, un recubrimiento cautelar impuesto a veces inconsciente o conscientemente malogra las ideas. Uno aprende, que existe un significado que las excede en portavoces y libros, que la vida es un continuo hacer y aprender, que las lecturas deberían ser más y mejores para comunicarse. Que hacer sangrar al verso no siempre esta bueno, que las maneras, que la poesía...que no hay espejos buenos ni espejos malos, sino uno mismo en su reflejo, una seguridad que a veces exige y otras tambalea y que el espejo propiamente dicho también tambalea. Los hechos de uno, los ajenos, los de paso, los objetos, las miradas, nada es caprichoso, todo está ahí para ser observado, para ser oído, pero también leído,pasibles de relecturas. "Un llamador de pájaros, por ejemplo, un pájaro de pájaros, un ruido de silencios, un silencio de música, una noche de soles, un racimo de nubes sin luna,están ahí. ¿Pero que vienen a decir? ¿Por qué los pájaros surcando en la noche y la nada están ahí?¿Ésta lluvia por ejemplo que aleja las hojas y el calor? ¿O este gris intermedio que no es enojo ni amor que viene a decir? Yo me quedo sin luna, con lluvia ya sin hojas y este gris en el semblante alborotado, me quedo prendida a la noche y a la vida para entenderme y entender. Es de madrugada, no hay gentes ni transeúntes paseando palabras, o manejando capas cómodas ni inconscientes. Por la ventana una calle y un árbol entran hacia mí y yo, que escribo palabras del pensamiento al papel, releo... estoy llena de dudas pero las expongo..
domingo, 19 de octubre de 2014
Los que abrazan
Los que abrazan plantaron seguramente alguna vez un árbol, prenden soles a las sombras, les crecen los ojos por llorar de frente, atan sus monstruos. Se aturden a veces, pero no a otros, se aturden con el propio silencio cuando ahoga. Por la espalda nada, solo música y paciencia, ensanchan las ganas, ensanchan el camino, combaten los espejos transeúntes, desarman cuchillos, y tiemblan o se empapan frente a la esperanza y desesperanza con el mismo amor
lunes, 13 de octubre de 2014
El club de los sufridores
Soliloquio I
Cuando trato de montar nuevos significados a los propios que han nacido con las palabras y emplearlas a mi favor, algunas, como "aceptar", me llevan indefectiblemente a vos, se acoplan a la opulencia de esta historia y no hay manera de escapar al péndulo de las razones distantes. Los pezones de la vida siempre tientan, y aunque rallo las celdas de los miedos desdibujando límites, la memoria me devuelve una y otra vez a mis ajados deseos, a esos guerreros agotados que me abandonan sin saber bien porqué.
Cuando trato de montar nuevos significados a los propios que han nacido con las palabras y emplearlas a mi favor, algunas, como "aceptar", me llevan indefectiblemente a vos, se acoplan a la opulencia de esta historia y no hay manera de escapar al péndulo de las razones distantes. Los pezones de la vida siempre tientan, y aunque rallo las celdas de los miedos desdibujando límites, la memoria me devuelve una y otra vez a mis ajados deseos, a esos guerreros agotados que me abandonan sin saber bien porqué.
Asincronías dicen... horas cortadas por la madrugada, desenfoques de la vida que dejan a uno balbuceando un te amo los dias impares.
Desde esta cama, desde estos pájaros que cantan a la noche, desde mí o desde esta lluvia que no veo pero siento, cierro la mirada y acurruco toda desgana. Se me da bien caminar la noche, cerrar las manos, los parpados, las ventanas y porqué no también las puertas. Quizá sea necesario cruzar al monstruo íntimo del propio aquelarre, cruzar los dedos, los charcos que no lloro y a vos, cruzarte a vos. Unas sabanas me contienen entre tanta enumeración, y yo que no ando en pormenores, desde aquí, un alejado rinconcito del sur, me viajo a un lugar que elijo, esa idea fija de cordón y adoquín no me abandona ni en mis peores sueños... el largo aliento que vierte su tajada de luna cuarto menguante, me recuerda a mí como rebanadas en tu cama, ¿Entendés?
Solía volverme breve como una distracción circular, una loca colándome por tu espacio y vos riendo con tu objeto transicional que prometí nunca contar.
Yo, siempre tan hueco multiplicador de sucesivas formas suspendiéndome mínima en tu hondura, en tu oscura noche y sombría memoria.
Yo, siempre tan yo y tan vos a la vez...
Desde esta cama, desde estos pájaros que cantan a la noche, desde mí o desde esta lluvia que no veo pero siento, cierro la mirada y acurruco toda desgana. Se me da bien caminar la noche, cerrar las manos, los parpados, las ventanas y porqué no también las puertas. Quizá sea necesario cruzar al monstruo íntimo del propio aquelarre, cruzar los dedos, los charcos que no lloro y a vos, cruzarte a vos. Unas sabanas me contienen entre tanta enumeración, y yo que no ando en pormenores, desde aquí, un alejado rinconcito del sur, me viajo a un lugar que elijo, esa idea fija de cordón y adoquín no me abandona ni en mis peores sueños... el largo aliento que vierte su tajada de luna cuarto menguante, me recuerda a mí como rebanadas en tu cama, ¿Entendés?
Solía volverme breve como una distracción circular, una loca colándome por tu espacio y vos riendo con tu objeto transicional que prometí nunca contar.
Yo, siempre tan hueco multiplicador de sucesivas formas suspendiéndome mínima en tu hondura, en tu oscura noche y sombría memoria.
Yo, siempre tan yo y tan vos a la vez...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
