jueves, 8 de abril de 2010

Soneto II





Te evoco y sin voz, evoco tu recuerdo,
no de piel, sino de luz, de viento y abrazo
porque en este amasijo de lenguaje trazo
arrullos entre destierro, cansancio y verso.

Y aunque se lleve tu palabra otro camino
o deambule mi poesía en la tardanza
digo tu nombre y se renueva la esperanza
que es imposible dejarte en el olvido

Ahora te evoco, pero acude la duda
esperándome en el rincón de lo lejano
helada de ausencia, desgarrada y muda

ya no espero más caricias de tus manos
tengo miedo que a este grito nadie acuda
porque de luz y viento, no existe ya ser humano.



miércoles, 7 de abril de 2010

Amores plásticos



Las horas se mecen en su fiebre.
Mueren en las alcantarillas,
arrastrándose por desconocidas veredas.
Mueren de pie, de vos.
de piel…
pero mueren.

Caigo en el exilio de la ilegibilidad.
Mis palabras despobladas de sentido,
degolladas
todo yace encapsulado en alguna jaula.

La certeza del seguro,
La seguridad del contento,
Y la fiebre… que no cede como el tiempo…
También.

Tramito permisos literarios,
Cicatrizo despedidas con parches,
de recuerdos imaginarios.
¡Y no abro las ventanas!
Le temo al otoño durmiendo a capricho
Pero más…
a la primavera afilando sus garras.

Entonces, resoplo una y mil veces.
Estudio mis sentidos,
contemplando cada uno de mis dedos
y me pregunto…
¿Por qué en la soledumbre de mi escritura
solo fecundo agonía?
¿serán acaso placeres color prestado?
¿amores de plásticos?

Caligrafía vacilando mórbida
o mis sueños quizá, demasiados…

sábado, 23 de enero de 2010

Pacto




Yo arropo los gemidos de tus sueños,
acunando la pena y el beso menguado.
Voy curando las noches de tiempo,
de labios resecos sin voz,
siempre de vos…
pero sin remitente, ni eco.

Voy pactando con la sed,
con el ahogo;
Y pacto no, por convertirme en recuerdo,
¡Pacto por ser impulso hambriento!
el placer en las venas,
el inconciente naufragando,
o el atrevido zarpazo de un pensamiento.

Lentamente dejo respirarme
Palparme…
Inhalarme por tu viento,
Ser impecable amarillo,
la luz extinguiendo el vacío
la razón, la decisión perfecta;
voy creciendo paso a paso.
Y dejando florecer la idea,
¡tu idea!
Me voy atando a tu aliento.

Porque no solo arropo los gemidos de tus sueños,
también cohabito en el silencio,
en el mismo delirio atribulado,
en la no palabra, en el deseo
y aquí… en este verso inacabado.



Pintura inconclusa

viernes, 16 de octubre de 2009

Hay un hombre escribiendo en sus huesos



Hallé un hombre
Escribiendo en sus huesos,
Sin lágrimas,
Atragantándose en saliva.

Hallé unos ojos,
Consumidos por el miedo
Y varias manos
Temblorosas sin justicia.

Hallé tristeza
Dolor, terror,
Encontré inocencia,
Pero no hallé rencor.

Una realidad cruda
Plagada en desprecio,
Hallé ego.
Y a ese hombre escribiendo…
En tinta sangre sus derechos.

Un mudo grito sin eco
Demasiado olvido,
Y la palabra MEMORIA
Tallada sobre sus huesos.

Insomnio a la Carta (El Placer)



“El placer es el bien mas real de esta vida”
Federico el grande


Recordando aquella máxima, cansados de vagar por las calles del olvido y agotando los peldaños de la mentira y el engaño,
decidieron -sin palabras- regresar por su bien.


Así fueron dejando aquietar el tiempo,
conviertiéndose en tierra y cielo.

Juráronse no volver a principios,
para no correr el riesgo
de encontrar un final…

Se entremezclaron
más allá de sus cuerpos,
apretados…
agitativos y vibrarozados.

Permanecieron en la carcobeante elevancia
Y entre etéreos rozamientos,
lúbricos y rugifragantes,
testamentaron
las bases de un nuevo amor.


Se consagraron animales justificados,
arrevezados
entre amores de ventosas
y pasiones de barquillos.

Fecundaron el placer como plagas
se devoraron…
Y en estimulaciones alborotosas,
Se elevaron a otros mundos.

se codearon con las estrellas
saludando a las monedas de sus días.
Y así,
fundiendo antiguas distancias
charlaron con la nocturna plateada
y el inmenso astro dorado.

Ella,
recostó sus labios sobre el,
estimulando cada rincón de su ser,
delineó a fuego muslos, musgos,
hasta llegar a su fiebre.

creó estragos.

desató fragores.

Y demorándose,
comenzó una nueva ascensión
a un torso casi invertebrado.

El, organizó un camino
de bersos, pájaros y vesos
sellando sin principio,
sin palabras, ni final
el nuevo amor.

Sorbió su nombre.

Y sediento, descubrió
dos vertientes rebasando néctar,
de sus senos.

Vastas y lujuriosas, sus manos
especularon, recorriéndose completos
caderas, hombros
esculpieron detalles
para morir en sus pulpas de vino,
y en la profundidad más inmensa
donde él,
intentaba retrasar su virilespermidad.

Dócil y raudos primero;
fueron marcando el compás;
raudos y dócil, después,
tomaron tono.

Y cabalgando
al unísono electroerógeno,
dejaron caer sus párpados gentiles,
para anidar en un pleorgasmo
donde constituyeron,
y mancillaron,
en realidad aquella máxima.


Fue un encuentro sin pausas.

La noche sin pacto,

Y la palabra exacta..

Allí donde recuperaron cada vieja deuda,
Intentando inventar… el destino del instante,
A costas de aquel viejo amor.


“Detén el tiempo en tus manos
Haz esta noche perpetua
Para que nunca se vaya de mi
Para que nunca amanezca.”
El reloj. Cantoral

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